Por Carla González
"La señora no está; la señora ha salido", dicen de ella. De la otra, también señora, pero con otro apellido, dicen que "no te preocupes, ahora pasará la señora, no te molestes".
Ambas comparten una preposición en su apellido, un "de" que siempre otorga cierta distinción y señorío cuando ese "de" siempre ha estado ahí, esos González de Córdoba o Martínez de Irujo, por citar sólo dos ejemplos de rancio abolengo y pata negra; un "de" que denota soberbia y altanería cuando es una adquisición reciente, como esa María Dolores Cospedal que incorporó un "de" a su apellido como el monte a una seta, ¡pop!, antes no estabas, ahora sí, aunque la mona siga teniendo el mismo aspecto, con o sin la preposición.
"¿Qué tomará la señora?", preguntan en los restaurantes que frecuenta la una; "la señora se ocupará enseguida, usted no se preocupe", aseguran en nombre de la otra, en esos mismos lugares. Las dos caras de la moneda del servilismo, la espalda que se dobla y la barbilla que se eleva, señoras las dos, la una con la mirada celestial, la otra terrena.
"¿Cómo se encuentra la señora hoy?", se cuestionan a cada paso que da la una, a veces con afán interrogatorio, a veces con intención exclamativa, porque hay que ver la buena planta que se gasta la señora, mientras que a la otra se le llenan los oídos de "hay que ver cómo está usted", acompañada de un "con esa espalda", "con esa rodilla" o "con esa cadera", según el día y la estación del año en la que estemos, que el frío a estas cosas no le hacen ningún bien.
"¿Qué tal descansó la señora?", se preocupan al otro lado del interfono, de manera retórica, por supuesto, porque cuando se tiene poco de lo que descansar y nada de lo que preocuparse, la respuesta a esa pregunta es un "evidentemente bien", que contrasta con las ganas que la otra tiene de que lleguen las vacaciones, la ansiada jubilación o el final de otro largo día.
Cuestión de apellidos, dicen, diferencia abismal en un país como éste, el día y la noche para dos señoras, la de la casa, una; la de la limpieza, otra.
Cuestión de apellidos, nada más.
* La imagen que acompaña este artículo procede de esta página
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